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Ella dice...Él dice.../ El descenso a la barbarie/ Por: Sandy Aveledo - Luis Eduardo Gallo

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Ella dice...Él dice...

                           El descenso a la barbarie

Por: Sandy Aveledo - Luis Eduardo Gallo

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Empujada por un gobierno corrupto e ineficiente, una oposición indolente y el quiebre de valores fundamentales en las relaciones humanas como el respeto, la responsabilidad, la tolerancia, la armonía y la amistad, Venezuela pareciera descender lentamente a la Barbarie.

Esta afirmación podrá parecer exagerada. Sobre todo si cuando hablamos de Barbarie le damos al término la connotación dada en tiempos de Grecia y del Imperio Romano para referirse al salvajismo y la falta de urbanidad características de los bárbaros, que para griegos y romanos eran todos aquéllos pueblos extranjeros que poseían costumbres consideradas violentas y primitivas. Pero no exageramos si tomamos en cuenta que Venezuela es hoy uno de los países más violentos del planeta. Y según Transparencia Internacional, organización no gubernamental que promueve medidas contra crímenes corporativos y corrupción política en el ámbito internacional, es también uno de los países más corruptos del mundo.

El incumplimiento reiterado de la ley por parte de ciudadanos y autoridades gubernamentales, el quiebre de esos valores fundamentales que hacen posible las mejores relaciones humanas, la criminalidad, la inflación y el descalabro que se observa en las instituciones democráticas mantienen a Venezuela en una precaria situación. Cierto que no padecemos esas hambrunas que sufren algunas naciones del África como Etiopía o Somalia, ni sufrimos los rigores de esas crueles guerras que azotan a países como Siria e Irak, pero si no construimos una democracia eficiente, recuperamos esos valores fundamentales en nuestras relaciones humanas y hacemos de la política algo decente, continuaremos, como quiera que se vea, nuestro descenso a la Barbarie.

ELLA DICE...

Nada justifica olvidar el valor de la vida. Pero ese valor parece disminuido en Venezuela cuando sabemos de episodios de personas acuchilladas para robarles la comida, gente accidentada que en lugar de ser auxiliada es atracada, para quitarles el dinero o un celular. Esta semana una liceísta murió como resultado de una golpiza propinada por tres de sus compañeras de estudios. Basta escuchar un noticiero, cualquier programa de información o leer un periódico para darse cuenta que nuestra sociedad está en graves problemas. Se descarrilaron los valores, parece que a muchos venezolanos ya no les importan.

Parece que se han perdido la tolerancia, la honestidad, el respeto por el otro, la amabilidad, valores que deben ser inculcados en el hogar y reforzados en el colegio.
Vidal Schmill, un pedagogo mexicano especialista en la familia, dio a conocer ocho estrategias para inculcar valores en el seno familiar que son: tener horarios, buenos hábitos que se conviertan en costumbres, modelaje, reconocimiento, límites, empatía, reprimir cuando sea necesario y repetir el ciclo hasta lograr los objetivos planteados.

Soy periodista, pero debo admitir que los medios, la globalización, el internet y los celulares cuando se desvirtúan o se abusa de ellos, pueden hacerle mucho daño a la sociedad, sobre todo a los adolescentes que provienen de familias desarticuladas donde no se inculcan valores.

¿Qué está pasando con la sociedad venezolana? En el mundo de la política, en el sector empresarial, en la farándula, vemos antivalores como la avaricia, la corrupción, el egoísmo y una desmedida lucha por el poder, no para servir sino para servirse. Antivalores que son el reflejo de familias que han dejado de lado la educación en valores tan necesaria para la buena marcha de las relaciones humanas.

Sólo si recuperamos esos valores perdidos podremos detener este descenso a la Barbarie en Venezuela. Esa es tarea de todos y fundamentalmente de la familia y de una dirigencia política que debe anteponer los intereses del país a sus intereses personales. @sandyaveledo

ÉL DICE...

Más allá de la connotación que demos al término Barbarie, a grandes rasgos entendemos que Barbarie es lo contrario a civilización. Es el incumplimiento reiterado de la Ley y de las normas de convivencia de una sociedad, es el quiebre de los valores fundamentales que posibilitan la buena marcha de las relaciones humanas, es el descalabro de las instituciones democráticas y es también sinónimo de violencia, desorden, corrupción e ineficiencia.

Dice el encabezado de este artículo que empujada por un gobierno corrupto e ineficiente, una oposición indolente y el quiebre de valores fundamentales en las relaciones humanas Venezuela desciende a la Barbarie. Y eso es algo que cree hoy la mayoría de los venezolanos. Pero no es esta una creencia infundada. Está soportada por cifras que reflejan altos índices de criminalidad que nos han convertido en uno de los países más violentos del mundo. Está soportada en estadísticas que revelan que padecemos la más alta inflación del planeta. Esta fundada en hechos que demuestran que tenemos un sistema de salud colapsado, escasez de agua y alimentos, racionamiento de energía eléctrica.

Pero lo más preocupante de este panorama poco alentador es que mientras Venezuela anda por tan mal camino se continúa acentuando el permanente conflicto político entre un pésimo gobierno y una torpe oposición que han polarizado al país y que, empañados unos en mantenerse a toda costa en el poder y obsesionados otros con conquistarlo a costa de lo que sea, no encuentran fórmulas pongan fin a esta dramática situación. Es hora entonces de nuevas iniciativas ciudadanas que recuperen esos valores que deben caracterizar las relaciones humanas, rompan esta perniciosa polarización política y detengan este descenso de Venezuela a la Barbarie. @luisgallog

 

 

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